Datos y mas datos…

luna

Aunque parezca mentira, la imagen de la foto es la luna. Una foto muy mala que me he encontrado haciendo limpieza. Eso sí, tal como mandan los cánones del blog, obtenida en alta mar. Por esas asociaciones extrañas que se forman en nuestras cabezas me ha parecido una buena presentación para esta entrada. Evidentemente, esa es una muy mala imagen de la luna. Y con esta sesuda reflexión comienzo mi divagación. Ayer publiqué en otro blog un pequeño artículo que titulé “Estadística de churrería“. El artículo parte de una conversación en la que trataba de justificar la necesidad de un curso de R que imparto con un nivel muy elemental. Hoy reflexionando sobre el artículo, creo que es muy buena idea destacar aquí la importancia que tienen los datos tomados por el observador.

La labor del observador pesquero a bordo de buques, ya sea en barcos oceanográficos como en buques de pesca comercial o deportiva es de gran importancia en la toma de datos científicos in situ. Esta es la manera de tener una información científicamente válida acerca de todos los parámetros oceanográficos y de capturas del barco, sobre todo importante en la determinación de descartes. La labor, en muchos casos, va mas allá y se complementa tomando nota de la actividad circundante, de especies que no necesariamente son capturadas. Por ejemplo, labores de avistamiento de cetáceos, aves y tortugas. Por otro lado, también se realiza una importante labor de recogida de muestras para diferentes tipos de análisis de edad, estudios genéticos o de crecimiento. Finalmente, aunque hay muchas más actividades, destacaría también una importante labor en las campañas de marcado de peces que nos permiten obtener información acerca del crecimiento y migraciones de las diferentes especies.

La información generada por el observador es analizada, obteniendo unos resultados que van a tener una importancia determinante a la hora de la toma de decisiones acerca de la regulación de las pesquerías implicadas. Por ello, creo que es muy importante tomarse muy en serio la recogida de esos datos. Desde mi punto de vista, es muy importante conocer el destino final de esos datos, saber para que los estás tomando y así saber priorizar entre ellos llegado el momento. Personalmente, nunca me han gustado los trabajos mecánicos que se hacen de tal o cual manera porque sí, ni he sido tampoco de los que son capaces de memorizar para repetir como loros. Cuando conoces el destino de los datos que estás obteniendo, eres más consciente de la importancia que tiene el realizar un buen trabajo, reconoces mejor los fallos cuando los cometes y puedes detectar errores en los protocolos, que puedes discutir, si te dan oportunidad con los responsables de su elaboración (en este ultimo caso no es frecuente encontrarlos).

Para mí, la mejor manera de encontrar esa información es pedirla a los responsables de la investigación. Evidentemente, nunca te darán información confidencial pero si que pueden estar dispuestos a darte las referencias de sus artículos publicados. La segunda opción es buscarla tú mismo. En una ocasión, en mi primera campaña con el con el centro en el que haría la mayor parte de mis embarques, antes de salir pedí información acerca de lo que publicaban, y he de decir que tuve lectura para un mes de marea. Y además, fue una lectura muy amena…

Finalmente, después de todo el rollo que he contado, espero que quienes os dediquéis a esto pongáis todo de vuestra parte para que los datos obtenidos superen los más altos estándares de calidad…

 

Añoranza

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Añorar: Recordar con pena la ausencia, privación o pérdida de alguien o algo muy querido“.

Real Academia Española.

La añoranza según la RAE es la acción de añorar… y yo, a veces, añoro muchísimo la vida en el mar. Estoy convencido de ser feliz, hoy estoy recogiendo los frutos de tanto tiempo que pasé en el mar. Todo ese tiempo me ha servido para enriquecer mi cabeza con unos conocimientos sobre el sector pesquero que no te enseña ningún libro, artículo o documental. Todas esas cosas que son muy difíciles de imaginar hasta que no las ves. Pero sobre todo el gran enriquecimiento personal que ofrece la vida en el mar, confinado en un barco. Teniendo que superar la marea con lo que hay a bordo, allí, por regla general no se puede ir a la tienda, escuchando las historias de todos aquellos que forman parte de la tripulación y viviendo una nueva historia junto a ellos.

Lo que en un principio, está totalmente esquematizado en unos papeles, todo muy claro y el trabajo perfectamente definido, al subir al subir al barco choca con una realidad totalmente diferente. Hay que trabajar rápido, tomar decisiones, gestionar equipos, enseñar que es lo que haces, pues cuando comprenden que es lo que quieres y para qué sirve eso la disposición a ayudar es mucho mayor. También es importante el esfuerzo en aprender que es lo que hacen en el barco y por qué. Entendiéndoles a ellos, tu trabajo será más fácil. Me pierdo, y no se como voy a seguir, así que simplemente, pido disculpas y continúo, no se si con mucho acierto…

La foto elegida, es una buena manera de vernos rumbo a lo desconocido. En este caso, salíamos de Tahití, en medio del Océano Pacifico rumbo a ninguna parte. mirad un mapa y veréis que por ahí, no hay nada más…

Siento añoranza de esa vida, siento añoranza del momento de llegar al barco con cualquier tipo de recibimiento, siento añoranza de la vida a bordo y siento añoranza de las despedidas, de aquellas en las que me despedí con fuertes abrazos y de aquella en la que alguno estaba deseando que me fuera… Muchas veces, suelo decir al final de mis explicaciones acerca de la vida en el mar: “Ahora, olvida cuanto te he dicho, porque es todo mentira. Tu experiencia puede ser (más bien estoy seguro de que lo será) diferente”. Ni siquiera, mi experiencia fue igual en ninguno de los barcos en que estuve surcando los mares…

Desde que me exilié en Madrid, ¿definitivamente?, solo Dios lo sabe… no me puedo quejar de como ha continuado mi vida. Me casé con una mujer excepcional, estoy desarrollando un proyecto personal de formación online, Outlayers y de vez en cuando trabajo como experto en pesquerías, impartiendo cursos o cualquier cosa que me ayude a ocupar mi tiempo y que me permita seguir de alguna manera conectado al mar y la biología marina.  Y finalmente, cuando mi ánimo me lo permite, escribo algo en este blog.

Las cosas me van bien y soy feliz pero, siempre hay un pero, muchas veces recuerdo con pena la ausencia de esa ruidosa chapa de hierro bajo mis pies y la gran masa de agua totalmente azul a mi alrededor y nada más.